lunes, 26 de septiembre de 2016

Decálogo de Kwan Yin para ser Feliz

DECALOGO DE KWAN YIN PARA SER FELIZ

Discurso de la Amada Maestra Ascendida Kwan Yin, Madre de la Sanación, la Misericordia y la Compasión.

Decálogo para la Felicidad de Kwan Yin
Kwan Yin vista por el artista Zeng Hao



El poder de la mente del hombre
La mente del hombre tiene una gran influencia sobre los estados de ánimo del ser; la mente ha acumulado a lo largo de su vida tantas experiencias, tantos recuerdos, que en realidad, los patrones de conducta de una persona no son sino el resultado de las distintas asociaciones que hace el ser humano en su mente, provocadas por las experiencias por las que está pasando; pero también, en la mente del hombre, reside el secreto de la felicidad.

La felicidad sólo puede experimentarse en el presente, ya que tanto el pasado como el futuro, no son sino intentos de fugarse de una realidad insatisfactoria para el ser. Cuando la mente recurre a experiencias pasadas, el hombre vive en un tiempo irreal, se encuentra desconectado de lo que su cuerpo experimenta y decimos que no hay integración. Para disfrutar la felicidad se requiere estar integrado, totalmente integrado, emociones y experiencias sensoriales deben estar disfrutando el presente. La felicidad que se alcanza saboreando un hecho pasado o fabricando un acontecimiento futuro, no es una felicidad real debido a que no existe la integración del ser; es preciso que el ser humano aprenda a disfrutar su presente, manteniendo su mente, sus emociones y su percepción de la vida, totalmente integradas en la experiencia de ese momento.

Sin embargo, es tan fuerte la tendencia del hombre a perderse en laberintos mentales olvidándose de lo que la vida le da en cada instante, que es preciso dar algunas técnicas que le permitan regresar a su estado ideal del presente. Podríamos entonces hablar de un decálogo de principios, diez claves que puedan dar al hombre las suficientes bases mentales que le permitan afianzarse fuertemente en su presente y aprender a disfrutarlo, diez claves que deben ser universales, ajenas a principios nacionalistas o religiosos.

Decálogo
Empecemos pues, a diseñar estas primeras diez fórmulas, que le permitan al hombre recordar, en todo momento, que su felicidad está al alcance de su mano, en este preciso instante y en todo momento. Podemos enunciar este decálogo de la siguiente manera:

l.- Nadie va a darme la felicidad, sólo yo puedo conseguirla.
En este primer pensamiento, el ser humano toma la responsabilidad de su vida e inicia una búsqueda y un esfuerzo por encontrar eso que tanto busca.

2.- Yo soy un ser único en toda la tierra, nadie me comprende mejor que yo, y nadie sabe lo que yo necesito mejor que yo.
En este segundo principio se dan las bases para eliminar cualquier ofensa que las personas reciban de parte de otras; cualquier comentario que deprima a una persona podrá ser nulificado bajo este principio, ya que la persona reconoce que nadie puede opinar acerca de ella, puesto que nadie la conoce mejor que ella misma.

3.- Lo que recibo ahora es lo que sembré ayer, y lo que siembre ahora será lo que reciba mañana.
Este tercer principio permite al ser humano reconocer que los problemas actuales son resultado de acciones incorrectas del pasado, pero que, por lo mismo, el momento presente es el indicado para ir sembrando un futuro mejor.

4.- Ni el pasado ni el futuro pueden lastimarme, sólo el presente tiene valor en mi vida.
Entendiendo este cuarto principio, la persona le dará todo el valor que tiene a su momento presente y le restará importancia a los hechos pasados que le causan remordimientos, y a los hechos futuros que le causan angustia.

5.- Sólo yo decido lo que debo hacer en este momento.
Es decir, el ser humano entiende que las influencias ajenas son tan sólo eso, influencias, y él es el único que puede decidir qué hacer en ese instante.

6.- Sólo en el amor y en la paz interior puedo tomar las decisiones correctas.
Es decir, si hemos de actuar en el tiempo presente, tendremos que hacerlo en paz y con amor, pues de esta manera, las acciones que tomemos estarán inspiradas en nuestra más alta capacidad tanto de servicio como de inteligencia.

7.- En mis decisiones tomaré siempre en cuenta el beneficio de los demás.
O lo que es lo mismo, tomaré aquellas decisiones que beneficien a la mayor cantidad posible de personas; de esta forma, mi vida se estará encaminando hacia la más alta gloria que es la de recibir la compensación por el servicio prestado a los demás.

8.- Mi cara es el reflejo de mi estado interior.
Dicho con otras palabras, cuidemos siempre el aspecto de nuestro rostro, adornémoslo siempre con la sonrisa, y que los ojos se encuentren siempre prestos a mandar una mirada de amor, porque de esta forma estaremos reflejando la serena armonía de quien ha aprendido a caminar en el sendero de la felicidad.

9.- Soy un hombre al servicio de la humanidad.
Es decir, todo lo que yo haga, todo lo que yo diga, todo lo que yo piense o sienta, servirá para la gloria de la humanidad, o bien, para perdición de ella si no lo hacemos de forma correcta.

10.- Yo tengo una misión en la vida, ser feliz y hacer feliz a los demás.
Este último principio da sentido a nuestra existencia, y, a la vez, orienta nuestros esfuerzos hacia el beneficio de toda la humanidad.

¿Qué hay más allá de estas claves, qué podríamos decir además de lo mencionado de cada una de ellas? Detrás de estos principios, se encuentra un camino que permitirá a todos los seres humanos, mantener siempre en su mente, las claves que les permitan alcanzar una vida llena de paz y de armonía espiritual.

Tres caminos
El sendero de la felicidad es tan amplio, que toda la humanidad cabría en él, si tan sólo supiera mantenerse en el presente. El pasado, el presente y el futuro, se asemejan a tres caminos que flotan en el espacio. El sendero de en medio es el presente, es un sendero firme, quieto, no se mueve, es el ser humano el que camina sobre él, es el ser humano el que avanza.

El sendero de la izquierda es el sendero del futuro, el de los sueños y las fantasías, el de las angustias y de los temores; ese sendero arranca al hombre del presente y lo lleva vertiginosamente hacia el futuro, ahí el hombre no camina, es el sendero el que se mueve, pero tan sólo se mueve un espacio y después da vuelta sobre sí mismo, dejando caer a la persona nuevamente sobre el sendero quieto del presente, el camino vuela, pero siempre regresa al mismo punto, dejando al ser humano con la sensación de no haberse movido ni un centímetro del lugar en que se encontraba.

El sendero de la derecha, es un sendero que se mueve igualmente, pero hacia atrás, arranca al hombre de su presente y lo lleva sumergiéndolo en tinieblas, presentándole imágenes fantasmagóricas, alguna agradables y otras llenas de crueldad y de dolor; ese camino igualmente se mueve, aunque más lento, y en donde las escenas se vuelven, o más dolorosas, o más agradables; parece como si el sendero se detuviera, permanece unos instantes quieto mientras las imágenes embelesan a la persona, y, repentinamente, el suelo que pisamos se desvanece, las imágenes desaparecen y la persona regresa estrepitosamente al sendero original del presente.
Sólo el camino del centro, aquél que está quieto, es el único seguro, el único firme, y en él, el hombre puede caminar y sentir realmente que está avanzando. Detrás de esta alegoría se encuentran muchas claves para meditar en el futuro y en el pasado, y aprender a valorar el presente.
Dejo aquí mis palabras y os lleno a todos con el amor que necesitáis para aprender a caminar eternamente en el presente.

Kwan Yin


jueves, 15 de septiembre de 2016

Meditación de la Visión Penetrante. Parte 5.

MEDITACIÓN SOBRE LA NATURALEZA DEL ESPÍRITU

Acabamos hoy la serie de entradas que hemos dedicado a la Visión Penetrante con esta quinta parte en la que vamos a centrarnos en la Naturaleza del Espíritu.

Al examinarse el espíritu a sí mismo, ¿qué es lo que puede aprender su propia naturaleza intrínseca?
Lo primero de lo que se da cuenta es de las interminables cadenas de pensamientos que lo atraviesan, las cuáles alimentan nuestras sensaciones, nuestras proyecciones de futuro, nuestros recuerdos y nuestra imaginación.
Pero ¿acaso no tiene también una cualidad “luminosa”? Esta cualidad es nuestra facultad cognitiva fundamental que es la base de todo pensamiento, lo que el miedo ve en sí mismo sin ser miedo y sin dejarse llevar por él.
Esta presencia simple y despierta es la “conciencia pura”, ya que podemos aprehenderla incluso en ausencia de conceptos y construcciones mentales.

La práctica de la meditación demuestra que al calmar nuestros pensamientos, podemos estar durante un tiempo en la experiencia, sin conceptos, de la conciencia pura. Este aspecto de la conciencia libre ya de los velos de la confusión es lo que se llama “naturaleza del espíritu”.
Obviamente no es una noción evidente, o fácil de asimilar. La relación que tenemos con nuestro espíritu no se interrumpe nunca, y es él el que determina la calidad de cada momento de nuestra vida.
Si conocemos mejor su verdadera naturaleza y comprendemos sus mecanismos, esto influirá positivamente en nuestra calidad de vida, y a su vez implicará un mayor entendimiento de la importancia de la investigación sobre nuestro propio espíritu.
Si no lo llegamos a comprender, seguiremos siendo siempre unos extraños para nosotros mismos.

Buda zen meditando


Los pensamientos nacen de la conciencia pura, y en ella misma se disuelven, justo lo mismo como las olas del mar suben y bajan sin llegar a ser otra cosa que no sea el mismo mar.
Es necesario hacer esto si queremos ser libres, libres de los automatismos del pensamiento que nos generan sufrimiento.
Identificar la naturaleza fundamental de la conciencia y descansar en ella en un estado sin dualidad ni conceptos, es una de las condiciones necesarias para obtener la paz mental y la liberación del sufrimiento.

--- ooo OOO ooo ---

Meditación:
Un pensamiento llega y te perturba. Dura un momento y luego se va para ser reemplazado inmediatamente por otro. Cuando desaparece, ¿dónde va?
Algunos pensamientos son recurrentes y cada cierto tiempo vuelven a visitarte. Engendran estados que van desde la alegría a la tristeza, de la indiferencia al deseo, de la simpatía al odio.
De esta manera los pensamientos tienen el inmenso poder de condicionar tu vida y tu forma de ser. ¿De dónde viene ese poder? Al no ser más que construcciones del espíritu, no deberían tener esa capacidad de perjudicarte.
Permite a tu espíritu que se observe a sí mismo. En él surgen pensamientos. Puede decir que tiene existencia, ya que los estás experimentando. Pero aparte de eso, ¿qué más puedes decir de él? ¿Está localizado en algún sitio? ¿Tiene color? ¿Forma? No. Cuanto más buscas, menos encuentras.

Eres consciente de que el espíritu tiene la capacidad de conocer, pero ninguna otra característica efectiva e intrínseca. Es por esto que se define el espíritu como una continuidad de experiencias, no es una entidad distinta, no tiene existencia propia.
Detente un momento en ese vacío no encontrado del espíritu.
Cuando llegue un pensamiento, deja que surja y que se disuelva por sí mismo, no lo obstruyas, ni tampoco lo prolongues. En ese momento de quietud sin pensamientos, contempla su naturaleza. ¿Percibes cómo hay una conciencia pura y luminosa en ese momento en el que un pensamiento ya se ha ido y el siguiente aún no ha llegado?
Mantente un rato en ese estado de sencillez libre de conceptos, lleno de naturalidad.

--- ooo OOO ooo ---

Según avancemos en la familiarización con la naturaleza del espíritu y en el aprendizaje de permitir que los pensamientos se disuelvan por sí mismo cuando surgen, adelantaremos más rápidamente en el camino de la libertad interior.
Las cadenas continuas de pensamientos automáticos ya no tendrán la capacidad de perpetuar nuestra confusión, y podremos consolidar nuestras tendencias acostumbradas mediante el entrenamiento de la visión penetrante en la meditación.
Poco a poco deformaremos menos y menos la realidad que percibimos, y así los mecanismos del sufrimiento acabarán desapareciendo.

Meditación de la Visión Penetrante


Como tendremos recursos interiores que nos permitirán controlar nuestras emociones, desaparecerá nuestra inseguridad, y la libertad y la confianza ocuparán su lugar.
Ya no estaremos preocupados por nuestras esperanzas y temores, y así podremos centrarnos en todos los que nos rodean, volcándonos en su bien y en el nuestro.

Bibliografía:
-         Meditación. La primera y última libertad. Osho
-         El libro de los secretos. Osho
-         En defensa de la felicidad. Matthieu Ricard
-         El arte de la felicidad. Dalai Lama
-         El arte de la sabiduría. Dalai Lama
-         El milagro de la plena consciencia. Thich Nhat Hanh


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Reiki para Animales y Plantas

Reiki no es aplicable únicamente a los seres humanos. Al ser seres vivos, los animales son receptivos a las caricias y a las energías. Hay casos en los que el tratamiento ha de ser a distancia, como por ejemplo, los animales salvajes de un zoológico. Pero nuestros animales de compañía, perros, gatos, caballos, pájaros,… aceptan con gusto la imposición de manos y a veces hasta la buscan.

Reiki para Mascotas


Disfrutan en silencio de la energía que tus manos les ofrece en su pecho, vientre, espalda, un pata herida,… Algunos hasta ponen las orejas tiesas como si pudieran “oír” la energía al canalizarla. Dada la gran capacidad auditiva de muchos de ellos, muy superior a la nuestra, no creo que sea una suposición errónea.

Los gatos ronronean de satisfacción y relajan su cuerpecito adaptándolo a tu regazo. Se estiran con placer y ofrecen a tus manos la parte de su cuerpo que quieren que les trates. A veces los muy ladinos te miran como diciendo “un poco más, por favor”. Cuando ya tienen suficiente, dan un salto y se van. Ellos “saben”.

Los animales no pueden “imaginar” el efecto que tiene Reiki, así que el efecto placebo queda descartado inmediatamente. Es una realidad que ellos perciben a su manera con total exactitud.

Otro punto a tener en cuenta es que si con el tratamiento Reiki, se curan más rápidamente, se recuperan de un trastorno estomacal, o su apetito vuelve a ser el de antes; esto quiere decir que en los animales no interfieren bloqueos mentales como nos ocurre a nosotros los humanos. Reiki actúa con independencia de creencias, religiones y fantasías.

Los animales perciben nuestro aura con total precisión y notan en nuestras manos que podemos canalizar energía Reiki. Cuando lo necesitan, se acercan a ti y piden su ración de energía vital universal. Estate pendiente de estas situaciones, y se lo suficientemente generoso como para complacerlos. El tratamiento a nuestras mascotas es extremadamente gratificante.


Las plantas igualmente crecen mejor si les aplicamos Reiki, y además devuelven parte con la vitalidad y alegría que emiten.

Reiki para Plantas


Para tratarlas coloca tus manos sujetando la maceta, Reiki fluirá a través de cualquier material hasta llegar a las raíces. Igual que si trataras a una persona, notarás el típico cosquilleo de la energía al fluir por tus manos.

También puedes tratar las hojas y flores, aunque mejor sin tocarlas, a una distancia de unos cinco o diez centímetros. Si observas cuidadosamente puede que veas cómo se arquean igual que nuestras mascotas.

Las plantas sienten predilección por la música clásica, y también agradecen que les hables con cariño.

Si tienes un jardín o si sueles plantar semillas cada cierto tiempo, te aconsejo que antes de enterrar las semillas, las sostengas en tus manos y las trates con Reiki. El crecimiento y desarrollo será netamente superior. También puedes aplicar Reiki a la tierra y abono que uses habitualmente.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Meditación de la Visión Penetrante. Parte 4


A LA BÚSQUEDA DEL EGO

Entender la naturaleza del ego y cómo funciona es importantísimo para librarnos del sufrimiento, por mucho que nos resulte extraño ya que estamos acostumbrados a relacionar el ego con nuestra identidad personal.

Desde que nacemos nuestro cuerpo va cambiando constantemente y así, nuestro espíritu pasa a ser el escenario teatral de una gran multitud de experiencias. Inconscientemente pensamos que en alguna parte de nuestro interior hay una entidad duradera que nos confiere una existencia tangible y permanente. Esto crea un fuerte apego, primero al “YO” y luego al concepto de propiedad “MÍO”, pensemos en los niños pequeños en esa época en que empiezan a ser conscientes de su individualización. De esta forma y a tan tierna edad, formamos en nuestro interior la dualidad yo/otros que tanto afecta a nuestros pensamientos.
Popularmente, el ego es también el concepto llevado al límite de la importancia de uno mismo, y esta identidad ficticia se convierte en el centro de todas las experiencias vitales.

Meditación de la Visión Penetrante. Parte 4


Pero tan pronto como analizamos la auténtica naturaleza del yo, nos damos cuenta de que no podemos delimitar otra entidad que le corresponda. El ego no es más que un concepto mental que asociamos con las experiencias que configuran nuestra conciencia.
Nuestra identificación con el ego es disfuncional, ya que entra en conflicto con la realidad. Le atribuimos cualidades como la permanencia, la autonomía o la singularidad, cuando resulta que la realidad es inestable, interdependiente y múltiple. Nuestro ego divide permanentemente el mundo entre el yo y el otro, lo mío y lo no mío.
Como esto es un error de partida, el ego se ve amenazado por la realidad y esto a su vez nos genera un sentimiento de inseguridad y temor, y reaccionamos intentando protegerlo y reforzarlo. Así nos encontramos sintiendo rechazo hacia todo aquello que suponga una amenaza para el ego, y atracción hacia todo lo que lo sustente. Esta pareja de atracción y repulsión es el origen de muchas emociones dañinas.

Quizás pensemos que dedicar tiempo a satisfacer y reforzar el ego nos podría llevar a la felicidad. Pero la realidad nos demuestra que eso no ocurre, de hecho el resultado es el opuesto.
Al imaginar un ego independiente estamos creando una contradicción con la naturaleza fundamental de las cosas, lo cual origina frustraciones y tormentos infinitos. Dedicar tiempo y energía al ego sólo puede traer efectos negativos sobre nuestra calidad de vida.

El ego sólo puede crear una falsa sensación de confianza en nosotros mismos y en nuestro concepto de auto-imagen, ya que sus cimientos son débiles (fuerza física o intelectual, belleza corporal, poder, éxito,…). La confianza real en uno mismo es algo diferente, que curiosamente tiene su origen en la ausencia de ego.
Acabar con la ilusión del ego es librarnos de una debilidad. La autoconfianza que no se basa en el ego nos da libertad, ya que no es esclava de emociones, y nos hace invulnerables al juicio de “los otros”, estando además basada en la aceptación de uno mismo y de las circunstancias, sean las que sean. Esta misma libertad se convierte en apertura a todo lo que se presenta en nuestro camino. En contra de lo comúnmente pensado, no es una frialdad distante, ni desapego o indiferencia, sino la disponibilidad benévola hacia todos los seres.

Si nuestro ego no se puede alimentar de triunfos, intentará hacerlos con nuestros fracasos, convirtiéndose a sí mismo y a nosotros en víctimas. Este otro círculo vicioso de retroalimentación negativa le confirma su propia existencia de la misma forma que la euforia que vimos  en el párrafo anterior.
Con estas triquiñuelas de focalización en éxitos o fracasos, el ego presta toda su atención a sí mismo, y esto es un gran veneno para nosotros.
El ego es el resultado de una actividad mental que crea y mantiene viva una entidad imaginaria de nuestro espíritu. Es un impostor que tan sólo piensa en sí mismo. Uno de los objetivos de la visión penetrante, vipashyana, es precisamente desenmascarar el engaño del ego.

Es importante remarcar una vez más que nosotros no somos ese ego, como tampoco somos esa cólera, ni esa desesperación. Pero debemos estar atentos, la conciencia pura, la presencia despierta que es la base de toda emoción, experiencia, raciocinio e incluso del ego, es una cualidad fundamental de nuestra mente y no una nueva entidad aún más sutil que el propio ego.
El ego es una construcción mental muy duradera porque se refuerza con nuestros pensamientos, pero eso no conlleva una existencia propia. Esta ilusión únicamente se mantiene en nuestra conciencia debido a la confusión mental.
Para poder desenmascarar el engaño del yo, hay que investigar hasta el fondo, igual que cuando tienes la sensación de que alguien ha entrado en tu casa y no te quedas tranquilo hasta hacer revisado todas las habitaciones y rincones de la misma.

--- ooo OOO ooo ---

Meditación:
Examina eso que crees que es la identidad del “yo”.
¿Tu cuerpo? Una mezcla de huesos y carne.
¿Tu conciencia? Una concatenación de pensamientos fugaces.
¿Tu historia? La memoria de lo que no es.
¿Tu nombre? Le añades una serie de conceptos como reputación o estatus social, pero es sólo un conjunto de letras.

Si el ego fuera nuestra esencia más profunda, el intentar librarte de él te causaría temor.
Pero si es una ilusión, entonces no estarías extirpando tu núcleo fundamental de existencia, sino que librarte del ego te ayudaría a disipar un error y a abrir los ojos a la verdadera realidad. De la misma manera que la oscuridad no ofrece resistencia a la luz, basta con encender una bombilla, el error no ofrece resistencia al conocimiento, basta con ser plenamente conscientes.

Cuando dejas de considerar al “yo” como al centro del mundo, empiezas a relacionarte con los “otros” de un modo natural. La autocontemplación egocéntrica de tus propios sufrimientos te genera desánimo. Por el contrario, la preocupación altruista por el sufrimiento de tu prójimo te da una mayor determinación a ayudar a su bienestar.

Así que vuelve a examinar si en tu interior hay un sentimiento profundo del “yo”.
¿Dónde está ese “yo”? No en tu cuerpo, porque si dices “yo estoy triste”, esa tristeza no está en tu cuerpo, sino que tu conciencia tiene una impresión de tristeza.
¿Está entonces en tu conciencia? Si dices que “alguien me ha pisado”, ¿acaso tu conciencia ha sufrido el pisotón? Por supuesto que no. El “yo” no puede vivir fuera del cuerpo y de la conciencia.
¿Está entonces el “yo” en el conjunto formado por el cuerpo y la conciencia? Este concepto es muy abstracto.

La única solución a este dilema es que consideres al “yo” como una designación mental que está vinculada a un proceso dinámico, y a una serie de emociones, sensaciones, conceptos e imágenes mentales. El “Yo” es un nombre que usas para designar un continuo, al igual que usas el nombre Nilo para llamar a un continuo de agua que fluye por un determinado territorio.
Cada río tiene su historia, su paisaje y su agua que pueden ser hermosos, limpios, envenenados por la contaminación,… Por tanto es razonable darle un nombre y diferenciarlo de otro río. Pero ¡cuidado!, en el río no hay ninguna entidad que sea su corazón o esencia. Exactamente lo mismo ocurre con el “yo”. Tiene una existencia convencional, pero no como una entidad que sea el núcleo de tu ser.

El ego siempre tiene algo que ganar o perder. En cambio, el espíritu no tiene nada que perder o ganar, no es necesario añadirle o quitarle nada.
El ego se alimenta de los remordimientos del pasado y el miedo al futuro, pero no puede permanecer en la quietud del ahora.

Por lo tanto, mantente en la sencillez y quietud de la plena conciencia del ahora. Esto implica la libertad y el final de todo conflicto interno, de toda proyección o construcción mentales, toda identificación y toda división.

--- ooo OOO ooo ---


Vale la pena dedicar tiempo a que nuestro espíritu repose en el aquí y ahora lleno de calma interior, para así entender qué lugar ocupa el ego en la vida. Si el sentimiento de la importancia del ego controla el timón de nuestro ser, nunca tendremos una paz duradera. La causa de nuestro dolor seguirá intacta dentro de nosotros, obstaculizando la más esencial de las libertades.

A la búsqueda del Ego
A la búsqueda del Ego


Terminar con la fijación en el ego y dejar de identificarnos con él conlleva una inmensa libertad interior. Y es esta libertad la que nos permitirá acercarnos a nuestro prójimo con benevolencia, serenidad, naturalidad y coraje.
Como no tenemos nada que ganar, ni nada que perder, somos totalmente libres de dar y recibir con plenitud.


Bibliografía:
-         Meditación. La primera y última libertad. Osho
-         El libro de los secretos. Osho
-         En defensa de la felicidad. Matthieu Ricard
-         El arte de la felicidad. Dalai Lama
-         El arte de la sabiduría. Dalai Lama
-         El milagro de la plena consciencia. Thich Nhat Hanh


jueves, 25 de agosto de 2016

El cuerpo como puerta a la Mente y Espíritu

EL CUERPO COMO PUERTA A LA MENTE Y EL ESPÍRITU

Como regla general siempre que tengamos tiempo es preferible realizar un tratamiento completo de Reiki, ya sea a uno mismo o a otras personas. Por un lado aprendes a percibirte y a experimentar de forma global, y por otro lado notas el reparto instantáneo de tu energía vital personal.
En ese momento puedes sentir un sorprendente calor en algunas zonas, mientras que en otras puede que no notes prácticamente nada. O tal vez en algún sitio puedas notar una molestia, o puede que incluso se te enfríen las manos.

Tratamiento de Reiki


La medicina tradicional china siempre ha contemplado y tratado integralmente a la persona, y es gracias a ella que tenemos explicación a algunos de estos fenómenos indicados anteriormente. Quizás se pueda entender mejor con el ejemplo gráfico de la acupuntura, en la que no siempre se colocan las agujas ahí donde está la molestia (ya que es sólo un reflejo), sino en el punto donde está la causa que origina la molestia.
Si poco a poco vas conociendo esta relación origen-zona refleja, aprenderás a entender mejor el proceso y a colocar las manos de forma más certera.
Con cierta frecuencia podemos ser conscientes de que no siempre damos la atención necesaria a nuestras zonas débiles, como por ejemplo los pies.

Si quieres haz una prueba de sensibilidad en tus propios pies.
Cierra los ojos y concéntrate en ellos. ¿Puedes percibirlos tan nítidamente que puedas diferenciar individualmente cada uno de los dedos sin moverlos? No te desesperes si no lo consigues a la primera.
Ahora coge uno de los dedos gordos con ambas manos y tócalo, muévelo suavemente durante un rato. Seguro que después tu percepción del mismo es muy clara. Puede que incluso notes que estás más despierto. ¿Por qué? Porque los dedos de los pies están conectados con los pensamientos.
Si tienes dificultades con esto, puedes aplicarte varios autotratamientos básicos. Con ellos podrás armonizar en ti la fuerza vital y resintonizarte con tus propios pies como tales.

Gracias a la acupuntura sabemos que la cara refleja todo tu cuerpo, al igual que las orejas, las manos y los pies.
En tu cara, la frente representa el acto de pensar; de los ojos a la boca, el sentir; y la boca y la barbilla, el querer.
En las orejas, el lóbulo representa la cabeza, tu pensamiento; el pabellón auricular, el tronco, tu sentimiento; y el reborde externo, las piernas, tu querer.
Los dedos de la mano equivalen a la cabeza, excepto el pulgar, que es tu voluntad; y la palma de la mano es el tronco, tu sentir.
Los dedos de tus pies conectan con tu cabeza, como heos visto antes; el empeine, el tronco; y los talones, la parte baja del tronco y las piernas. Nuestros talones se conectan también con nuestros codos y barbillas.


El Yin y el Yang.

Yin y Yang


De entre los muchos legados que nos ha dejado la Medicina Tradicional China, vamos a citar ahora el principio del Yin-Yang, que determina la polaridad entre yin, receptiva, feminina, y yang, activo, masculino. Todos los seres vivos tenemos presentes ambos componentes y determinan nuestra personalidad y equilibrio vital según prevalezca uno u otro.

El Yin se manifiesta en la mitad izquierda del cuerpo (en las personas diestras y al revés en las zurdas), y el yang en la mitad derecha. Todas las funciones de la parte izquierda del cuerpo son dirigidas por la parte derecha del cerebro, y al contrario, todas las funciones de la parte derecha del cuerpo son controladas por la parte izquierda de nuestro cerebro. Hacen un cruce, una especie de X.
La mitad izquierda de tu cuerpo representa la vida afectiva, la capacidad de entrega e intuición. Todas tus sensaciones corresponden a ese lado, al igual que la capacidad de poder aceptar y recibir.
La mitad derecha representa el entendimiento, la manera de pensar y obrar. Tus facultades para abrirte camino, expresar tu actividad y tu capacidad de dar.

Cuando hagas un tratamiento fíjate en cómo lo percibes. ¿Hay un equilibrio armónico? Si te estás dando Reiki a ti mismo, ¿cuál crees que tu disposición de dar y recibir? ¿Podrías cambiar algo en tu vida para estar más cerca del equilibrio entre actividad y pasividad?
Estar sano, ser completo, significa que puedes vivir con estos elemento contrapuestos en equilibrio y armonía.


En otro orden de cosas, cabe mencionar que hay diferentes partes del cuerpo que equivalen a tu pensar, a tu querer, a tu sentir, y necesitan relacionarse entre sí. A tu cabeza el corresponde el acto de pensar; a tu tronco, el de sentir; y a tus piernas y pies, tu querer, tu actuar.
¿Te dice algo sobre ti mismo el lenguaje de tu cuerpo? ¿Hay equilibrio armónico entre unas partes y otras? Si no lo hay, ¿qué crees que ha pasado para que hayas perdido ese equilibrio?
Después de un tiempo aplicándote autotratamientos de forma regular, ¿se modifica el flujo de energía en tu cuerpo? ¿Hay aspectos de tu vida en los que se reflejen estas modificaciones?
Presta especial atención a los ámbitos vitales en los que notes bloqueos y luego busca esos bloqueos en tu cuerpo. ¿Se corresponden?
Por ejemplo, para sintonizar tus pensamientos y sentimientos, podrías prestar una atención especial a tu cuello que es la zona por donde se comunican según el esquema indicado anteriormente. O puede que tengas unas grandes ideas, y que además conectes bien con ellas, pero tengas un obstáculo a la hora de plasmarlas en la realidad. Entonces sería interesante examinar tus caderas, piernas y pies, pues es la zona representativa de la “materialización”.
Si después de bastantes autotratamientos sigues notando bloqueos, entonces sería recomendable que te inicies en el Segundo Nivel de Reiki. Tras la correspondiente iniciación, la energía vuelve a fluir sin impedimentos.
Cuanto más intensamente puedas sentir tus piernas y pies, más fuerte será tu conexión con la tierra y tu capacidad de obrar. Si sientes un suelo firme y seguro bajo tus pies, podrás materializar tus ideas y sentimientos conscientemente y de forma activa.


lunes, 15 de agosto de 2016

Reiki: Terapia antigua para el mundo moderno

REIKI: UNA TERAPIA ANTIGUA PARA EL MUNDO MODERNO

Tal vez la mejor definición de Reiki sea ésta: es un método de sanación natural en el que se usa la energía canalizada a través de las manos del terapeuta para restaurar la salud y generar bienestar.

El tratamiento de Reiki es parecido a un masaje, pero con dos diferencias significativas: la primera es que el paciente se acuesta sobre la mesa de trabajo totalmente vestido; la segunda, que las manos del terapeuta sólo se mueven cuando la energía así se lo indica.

Hay una cierta controversia en este punto. Hay una regla que dice que hay que estar tres minutos en cada posición de manos, y hay gente que lo lleva a rajatabla.  Con el tiempo que llevamos practicando Reiki, de una cosa que sí estamos seguros es que en el mundo de Reiki no cabe la rigidez y los dogmas, sino que debe primar la tolerancia y el amor. Se han realizado paulatinas adaptaciones en todos los campos, y en el que hemos mencionado, también, pues cada vez son más los terapeutas de Reiki que optan por dar en cada posición de manos la cantidad energía que es necesaria en ese punto, ni más ni menos.

De hecho el tratamiento de Reiki también podría compararse a una imposición de manos, donde el terapeuta sitúa sus manos de forma ligera y suave sobre el paciente. Reiki no cura por medio de la fe. Para que el tratamiento de Reiki sea efectivo no es necesaria la fe, ni parte del terapeuta, ni por parte del paciente. La sanación simplemente ocurre.

Reiki: Terapia antigua para el mundo moderno
Reiki


Así pues, el escepticismo no es una barrera contra la transmisión de la energía vital universal; ni siquiera el paciente que piensa “estoy seguro de que esto no va a servir para nada” puede bloquear el paso de la energía curativa. ¿Por qué? La palabra Reiki puede traducirse como “Fuerza guiada por el Espíritu, alma guiada, y fuerza de vida”. Es una fuerza que ninguna mente consciente puede resistir o bloquear, ya que la totalidad del ser reconoce su naturaleza, su bondad, su poder y su amor.

La palabra japonesa Reiki suele traducirse habitualmente al castellano como energía o fuerza vital universal.
Reiki para curar la totalidad de la persona usa esa energía de vida universal, no la energía personal del terapeuta (siempre que haya sido iniciado en algún Nivel). Y esto lo hace en perfecta armonía con la inteligencia natural tanto de la mente como del cuerpo, que trabajan al unísono para preservar la salud y aumentar el bienestar.

Puede que la propia palabra “Reiki” te suene familiar, puede que la asocies a otros términos orientales como Aikido, Qi Gong o Tai Chi. En realidad todas esas artes implican un cultivo y un entrenamiento de la energía vital personal con el propósito de aprender defensa personal, practicar la meditación o lograr una mejor salud. Desde cierto punto de vista, Reiki comparte con las artes marciales el hecho de que se necesita una disciplina interna, constancia y buenos propósitos. Practicar una vez al año no nos lleva a ningún lugar, como tampoco la intención de aprender para hacer el daño a otros.

En cambio Reiki se diferencia de ésas y otras artes marciales en que no implica un entrenamiento de la energía vital personal, aunque sí sea necesaria la práctica constante empezando por uno mismo. Reiki incremente la energía sanadora que circula por el cuerpo. Esta energía acelera todo el proceso curativo de forma natural: relaja los músculos, estabiliza la presión sanguínea y en azúcar en sangre, calma las aceleraciones del pulso, acelera la digestión, mejora la coagulación sanguínea, alivia el dolor y mejora el sistema inmunológico, por mencionar sólo unos pocos beneficios. Todo ello hace de Reiki una excelente medicina preventiva, y como bien dice la sabiduría popular, más vale prevenir.

Pero cuando la enfermedad finalmente se presenta, sea un resfriado o algo más grave, Reiki es de gran ayuda ya que acelera la recuperación y reduce la intensidad de los síntomas y la duración de la convalecencia.

Reiki es de gran ayuda incluso en casos de enfermedades crónicas, devolviendo al paciente la sensación de bienestar. De forma paulatina va aliviando los síntomas, hasta llegar a tener períodos en los que no están presentes. Ha habido casos en que la medicina occidental ha quedado asombrada por la mejoría de pacientes que han sido tratados con Reiki, habiendo casos documentados en los que incluso se han revertido los fenómenos asociados a la patología con la consiguiente mejora en los diagnósticos y pronósticos de tiempo de recuperación.

Reiki dirige la energía sanadora hacia aquellos puntos en los que puede originar un beneficio para la persona, porque es justamente “ahí” donde es necesaria la energía. Esto significa que un paciente puede recibir ayuda sanadora en una zona del cuerpo en la que el médico todavía no ha detectado que haya daños. Y aunque nos pueda resultar “confuso”, Reiki ayuda a reclamar el derecho a vivir a aquellos pacientes que se encuentran en situación extremadamente grave.

Cuando una enfermedad ha llegado a un estadío en el que la curación ya no es posible, Reiki sigue aliviando los síntomas, reduciendo el dolor y armonizando las emociones, y en el momento oportuno, también ayuda a la persona a aceptar la paz del tránsito “al otro lado”.

No es infrecuente que Reiki mejore la fertilidad, y una vez realizada la concepción, alivie de las molestias del embarazo a la madre, llegando a atenuar bastante los dolores del parto.

Reiki es sanación, y siempre mejora la calidad de vida, sin importar cuántos sean los días que nos queden por delante. Es totalmente seguro que un enfermo crónico o en estado terminal, mejorará su situación con el tratamiento de Reiki. El grado de recuperación puede no llegar a evitar la muerte, por supuesto, pero la mejoría, aunque sea temporal, sorprenderá a sus allegados, y también a los médicos, y a veces también al propio terapeuta de Reiki.

Cuando el paciente al que damos un tratamiento de Reiki no está enfermo, el nivel de recuperación no parecerá espectacular, a no ser que sea una persona especialmente sensible al flujo de energías, pero así y todo, se sentirá más relajado y apacible, y de mejor humor.

Pero sea espectacular, o sea sutil, la sanación jamás es dirigida por la mente consciente del terapeuta, sino que es conseguida por la energía vital universal, que es la que fluye a través de sus manos, y siempre de forma armoniosa con la fuerza vital personal del cuerpo y mente del paciente.
El terapeuta de Reiki es únicamente un canal que transmite la energía sanadora.

viernes, 5 de agosto de 2016

Meditación de la Visión Penetrante. Parte 3

DEJAR DE IDENTIFICARNOS CON NUESTRAS EMOCIONES

La segunda manera con la que podemos hacer frente a nuestras emociones perturbadoras es conseguir disociarnos mentalmente de la emoción dañina que nos embarga. Identificarnos con nuestras emociones es un error muy común que todos cometemos.
Al dejarnos llevar por la cólera, por ejemplo, nos fundimos con ella, permitimos que se haga dueña de nuestro espíritu y que así nos impida el acceso a otros estados mentales, la paciencia o la paz interior que podrían ayudarnos a calmar nuestro enfado. Ahora bien, en ese momento aún somos capaces, algo posible mediante el entrenamiento, de dejar de identificarnos con la cólera.

Meditación de la Visión Penetrante
Meditación de la Visión Penetrante


El espíritu es capaz de examinar lo que nos está ocurriendo, basta con observar “desde fuera” nuestras emociones, tal y como lo haríamos con algo que estuviese ocurriendo fuera de nuestro cuerpo.
Es decir, hay una parte de nuestro espíritu que es consciente de la cólera, pero se limita a ser consciente de ello sin estar furiosa. La plena consciencia no se ve alterada por la emoción que está observando.
Asimilar esto nos permite tomar distancia y darnos cuenta de que esa emoción no tiene sustancia alguna, dejando así el espacio necesario para que se disuelva por sí misma de la misma forma en que vino a nosotros.

Haciendo esto evitaremos caer en los errores de o bien reprimir la emoción, que permanecería escondida en alguna parte de nuestra conciencia para volver a la superficie en cualquier momento, o bien dejar que estalle, lo cuál nos haría daño a nosotros mismos y a las personas que nos rodean.
No identificarse con las emociones constituye el antídoto fundamental y puede aplicarse en todo momento.

--- ooo OOO ooo ---
Meditación:
(Una vez más sobre la cólera, pero puede aplicarse a cualquier emoción dañina).
Imagínate dominado por un sentimiento de cólera muy fuerte. Te parece que no tienes ninguna otra elección que dejarte llevar por ella. Tu espíritu, totalmente incapaz de reaccionar, vuelve repetidamente sobre el objeto que la ha puesto en marcha. Y cada vez que piensas sobre ello, vuelves a poner en marcha el círculo vicioso de resentimiento, pensamientos dañinos y emociones resultantes de esos pensamientos.

Parece claro pues que sería conveniente cambiar de enfoque. Deja de centrarte en el origen de la cólera y fíjate en la cólera en sí misma. La miras, pero no la alimentas con más combustible, esto hace que antes o después ese fuego se apague por sí mismo. Esto quiere decir que si te centras en la cólera, es imposible que perdure.
Toda emoción, no importa su intensidad, se apaga y desvanece cuando dejas de alimentarla.

Es importante ser consciente de que la cólera es sólo un pensamiento. Examínala de cerca. ¿Dónde radica el poder que tiene para dominarte? ¿Acaso te aplasta como lo haría una gran roca puesta sobre tu cuerpo? ¿Puedes localizarla en tu corazón o en tu cabeza? ¿Tiene color o forma? Siendo sinceros, te costará encontrarla alguna de esas u otras características.
Si fuese una nube de tormenta, negra y compacta, desde el suelo tal vez parezca maciza, casi sólida, pero si te acercas lo suficiente, no encontrarías el modo de poder agarrarte a ella, sólo está hecha de vapor de agua. Exactamente lo mismo ocurre con tu cólera. Si la examinas bien, no encontrarás nada que justifique la tiranía que ejerce en tu espíritu.

¿De dónde viene la cólera? ¿Dónde está ahora? ¿Dónde se ha ido? No es más que otro proceso del espíritu que ha llegado, ha estado unos momentos y luego ha seguido su camino.
El espíritu es intangible, no constituye una entidad distinta, no es más que un flujo más o menos constante de experiencias.

--- ooo OOO ooo ---


Meditar sin emociones
Meditar sin emociones


Si aprendemos a controlar nuestras emociones de una manera inteligente, no sólo podremos liberarnos de ellas en el momento en el que se originan, sino que además poco a poco eliminaremos la tendencia a que esas emociones surjan. Esto hará que con el tiempo, transformemos nuestro carácter y manera de comportarnos.

Como somos humanos, al principio este método se nos hará muy cuesta arriba, sobre todo en el calor del momento, pero a base de practicar será mucho más fácil y fluido.
Cuando la cólera, o cualquier otra emoción dañina, se haga presente en nuestro espíritu, podremos identificarla al momento y hacerle frente antes de que pase a mayores.

Cultivando la plena conciencia impediremos que las emociones se conviertan en un poderoso incendio que pueda destruir nuestra propia felicidad y la de los demás.



Bibliografía:
-         Meditación. La primera y última libertad. Osho
-         El libro de los secretos. Osho
-         En defensa de la felicidad. Matthieu Ricard
-         El arte de la felicidad. Dalai Lama
-         El arte de la sabiduría. Dalai Lama
-         El milagro de la plena consciencia. Thich Nhat Hanh